Zambrotta, un gran fichaje

zamb.jpg Hay veces que la magnitud del bosque impide fijarse en los árboles. Así, en medio de la demolición de la Juventus y la multitud de noticias que ha generado a su alrededor (traspasos, sanciones, declaraciones, etc.) no se ha insistido demasiado en el que probablemente ha sido el movimiento más importante que dicho caos ha provocado: el traspaso de Zambrotta al Fútbol Club Barcelona. Seguramente, una de las operaciones más brillantes que la directiva azulgrana ha realizado en los últimos años.

Tras sus últimas dos temporadas, en las que ha jugado prácticamente en las cuatro esquinas del campo (extremos y laterales) e incluso como medio centro defensivo, se considera a Zambrotta el prototipo del futbolista polifuncional, ese hombre que sabe hacerlo todo y cumple en cualquier posición. Es cierto. Pero lo que se olvida a menudo es que estamos casi con total seguridad ante el mejor lateral izquierdo ofensivo del mundo, el único con la suficiente categoría para ocupar el trono que Roberto Carlos fue paulatinamente dejando vacante desde principios de la década. Es conveniente decir esto hoy, cuando Relaño publica en el As un típico artículo de moralización madridista, donde por cierto ni siquiera se menciona a Gianluca.

Zambrotta comenzó su carrera como atacante en el Bari, y tras dos cursos excelentes la Juventus tendió sus garras sobre él. A partir de 2002, Lippi le recicló como lateral izquierdo ante el overbooking de atacantes, y el futbolista de Como maravilló por su dominio de la banda, su personalidad y su dominio del balance defensivo-ofensivo. En la cumbre como lateral, Capello vio sus posibilidades y tapó infinitos agujeros con él, pero su posición de partida será ya siempre el carril del 3.

Con este fichaje, el Barcelona se ha garantizado, pues, un refuerzo extraordinario en la posición de lateral, quizá la menos poderosa del Barça triomfant de los últimos dos años (junto a la de portero). Además adquiere un hombre con una llegada demoledora, algo esencial cuando los teóricos extremos azulgrana, Ronaldinho y Messi, son futbolistas que tienden más a la diagonal que a buscar el banderín de córner. Varios problemas resueltos con una sola llegada.

Pero no sólo es importante Zambrotta para el Barcelona por lo que va a sumarle a los culés, sino también por lo que resta su no llegada al Madrid. Capello, con buen criterio, contaba con este jugador para su proyecto, hasta el punto de que la frustración de su fichaje ha provocado un río de manifestaciones contradictorias sobre el futuro del lateral izquierdo del Madrid. Que si Roberto Carlos se va, que si se queda, que si fichamos a Ashley Cole, que Cole se va al Chelsea, que de todos modos no es el mismo de antes de la lesión, que si Abidal, que no, que este no sabe ni tocar el balón…

La única verdad es que el aficionado madridista sabe que Roberto Carlos nunca volverá a ser lo que fue, que los fichajes que se le proponen ni se acercan a lo que ofreció la bala brasileña en el Bernabéu a mediados de los 90, que uno (quizá el único) de los que podían ofrecer algo parecido se ha ido al máximo rival, y que los otros dos que dieron buenas vibraciones en el Mundial, Lahm y Grosso, son casi inaccesibles en este momento. Y por eso anda el patio tan revuelto.

Secciones: Real Madrid, Calcio, Barcelona, Personajes

« Beckham, el mejor amigo del entrenador | Michael Carrick, equilibrio para Fergie »

Noticias relacionadas