Gurpegi: la película
Dice Carlos Gurpegi que su caso “parece una película”. Que todo se debe a un asunto “político” o a “una mafia”. Sólo le ha faltado meter en el complot a la CIA, al FBI y a los extraterrestres. Veremos antes a un deportista hablando de ovnis que pronunciando un sencillo: “Sí, lo hice”.
A falta de alienígenas, proliferan los mutantes. Igual que el esqueleto de Lobezno está fusionado con adamantium, el organismo de Floyd Landis produce una testosterona perfectamente sintética y el de Gurpegi genera de forma 100% natural altas tasas de nandrolona. Eso es lo que el Athletic ha sostenido durante cuatro años. También que el laboratorio del Consejo Superior de Deportes es una chapuza. Pero, si el jugador genera nandrolona de forma natural, ¿acaso no es lógico que ese laboratorio lo detecte?
Fernando Lamikiz, ejerciendo de presidente y abogado, alerta de que se está cometiendo “un atropello” y “una tropelía”. Todo con tal de hacer de Gurpegi una víctima. Ahora la culpa es del secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissaveztky, y su afán de “coleccionar dopados” para medrar en política. A saber en qué estaría pensando Lissaveztky hace cuatro años, cuando Gurpegi dio a analizar su orina. Casi mejor que el Athletic hubiera elegido la explicación de los extraterrestres.
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